Los leones no comen pienso

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¡A quién se le ocurre!

A Clementina, que es una niña muy obediente, no le dejan tener en casa un perro ni un gato, así que un buen día regresa de la calle con ¡un león! Sus padres, los vecinos, los amigos de la escuela… todos sufren las consecuencias de que Clementina tenga una mascota como esa. 

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